Revista Salud y Bienestar Colectivo
Enero-Abril, 2021. Vol 5, Nº 1 ISSN 0719-8736
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Salud en Penitenciaria. Acerca de un Documento Inédito de la Historia de la Salud en Chile,
1853
Health in Penitentiary. About an Unpublished Document on the History of Health in Chile,
1853
Alessandro Monteverde Sánchez
Universidad Playa Ancha de Ciencias de la Educación, Chile
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0172-2921
amontev@gmail.com
Juan Guillermo Estay Sepúlveda
Universidad Católica de Temuco, Chile
Universidad de Salamanca, España
Universidad Adventista de Chile, Chile
jges@usal.es
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7348-5529
Recibido: 10.11.2020
Revisado: 12.12.2020
Aceptado: 02.01.2021
Cómo citar este artículo: Monteverde, A.; Estay, J.G. Salud en Penitenciaria. Acerca de un
Documento Inédito de la Historia de la Salud en Chile, 1853. Salud y Bienestar Colectivo 2021; 5
(1): 53-63.
Resumen
El presente artículo presenta un documento inédito de la historia republicana de Chile donde se
muestra el estado de la Penitenciaría de Santiago, principal centro de reclusión nacional en el siglo
XIX y que da a conocer la vida y labor de los reos como, asimismo, del quehacer del personal
administrativo.
Palabras Claves
Chile, salud, enfermedades, penitenciaria, reos
Abstract
This article presents an unpublished document of the republican history of Chile showing the state
of the Penitentiary of Santiago, the main center of national detention in the nineteenth century and
that publicizes the life and work of the ins and outs, as well as the work of administrative staff.
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Keyword
Chile, health, disease, prison, prisoners
Introducción
El conocimiento del pasado y del presente es el sino del oficio del historiador. La comprensión del
pretérito es una obligación que debe llevarse en el espíritu de quien abrazo la historia. Y esa palabra
-comprensión- es la que debe guiar su caminar. Esto no significa que el historiador no tenga voz
para dar a conocer su opinión acerca de los procesos del devenir histórico, más bien, le da tribuna
para entregarla en relación al tiempo y el espacio en que se desarrollan los acontecimientos y
denunciar lo que debe denunciarse en pos del desarrollo de la humanidad.
Hoy, nos encontramos en un período de la humanidad donde una pandemia azota una vez más a la
especie humana. La historia del ser humano ha estado llena de acontecimientos que lo han hecho
cada vez más fuerte en su avance evolutivo y la salubridad no es ajena a ello, desde la peste de
Atenas descrita en la Guerra del Peloponeso por Tucídides hasta la peste negra que azoló Asia y
Europa en el medioevo. Los habitantes del Nuevo Mundo también han visto el azote pandémico, a
saber, viruela, sarampión, tifus, tuberculosis, difteria, entre otras pestes, que llegaron con los
conquistadores del Viejo Mundo desde el primer pie que colocaron en Guanahani. No solamente
ruiseñores escucharon Colón y sus compañeros de ruta cuando deambulaba por el Caribe,
sabiéndose que esas aves no existían en el continente en toda su extensión
(1)
, sino que también los
gritos de los pueblos originarios que no entendían lo que les pasaba y que sus cuerpos se llenaran de
llagas que nunca antes habían visto.
Las pestes y epidemias han existido en Chile en toda su historia pre y pos encuentro de los dos
mundos. Asimismo, las enfermedades han estado presente en toda la extensión de la historia
republicana
(2)
. De igual forma, la criminalidad ha sido parte de nuestro quehacer, siendo del bajo
pueblo o de los de cuello y corbata, como eran llamados los de la clase social alta. Monteverde y
Estay
(3)
lo han historiado para el siglo XIX y XX mostrando los sinsabores de la población ante
tales flagelos: la enfermedad y la criminalidad.
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Desarrollo
La historia se hace a través de documentos y estos no solamente son los que se encuentran en el
formato papel. Documentos también son los escritos en cuero, plantas o bits, como de la misma
manera, en un tallado en una piedra o sobre el desierto en surcos concretizados en la arena. Todo es
documento y todos tienen sus interpretadores para desentrañar lo que se quiso decir y de ahí, dejarlo
para la posteridad. Esta es una de las tantas labores del historiador.
El documento que se presenta a continuación es una comunicación entregada por Francisco de La
Barra
(4)
a la administración del gobierno del presidente Manuel Montt Torres (1851-1861) sobre el
estado de la Penitenciaría de Santiago, la principal cárcel de la novel república y que se ubicaba en
la ciudad de Santiago.
El Informe se encuentra en el Archivo Judicial, Volumen 57, Intendencia de la Penitenciaria, del
Archivo Nacional de Chile. Es un informe que da a conocer la situación del recinto y lo realizado
por sus empleados para el cuidado de los prisioneros. Lo presentado es una parte del documento
inédito que trata sobre la situación sanitaria de la Penitenciaria de Chile.
Documento Inédito
Archivo Judicial, Volumen 57
Intendencia de la Penitenciaría
Don Francisco de la Barra
Santiago 15 de enero de 1853
Para subvenir al mejor arreglo de la sección sanitaria del establecimiento, emprendí algunas
modificaciones, de las cuales dejo la mayor parte consignadas en el principio de esta memoria.
Es la principal un régimen policial en el interior, arreglado de la manera que todos los
departamentos de la casa se mantengan en un riguroso aseo. Al efecto se ha destinado un número de
hombres que no exceda de quince, los cuales por su buena conducta se hagan acreedores a dicho
cargo, atendiendo que no pase de un año de tiempo que les queda por cumplir, siendo esta
circunstancia un atenuante contra sus intentos de fuga.
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La sanidad y desinfección de la Casa, tienen en este arbitrio un excelente recurso contra toda
epidemia. Debo además hacer constar que la mayor parte de los enfermos que pasan al Hospital,
vienen afectados desde afuera y que pocos son los que empiezan a sufrir en su salud dentro del
establecimiento.
El trabajo constante, es otro de los antídotos contra los achaques de la salud.
El derrumbe de la muralla que obstruía la ventilación a las calles de las celdas y la apertura de las
puertas de estas durante el tiempo que los reos permanecen en el taller, no han influido menos en el
régimen higiénico.
A esto se agrega el orden que he introducido en las horas, cantidad y calidad de los alimentos, el
aseo personal, el abrigo con que he logrado protegerlo, merced a las limosnas, contra la humedad
del suelo en que dormían y la interperie [sic] en que trabajaban, la supresión de las penas
corporales.
Juzgo de todo punto necesario la apertura de un baño en cada departamento, adhiriéndome a los
motivos y consecuencia que expresa el médico en su informe. Más para surtir de agua limpia estos
baños, se tropieza en el inconveniente de no haber en la Casa acequias que la conduzcan con este
objeto especial lo cual un mal todavía mayor que es necesario repasar, con brevedad. El agua de que
hacen uso los presos, es extraída de un pozo escavado de mala construcción, cuya parte superior
esta próxima a derrumbarse sobre el fondo, y cuyo manantial se agota con demasiada frecuencia,
obligando a conducir el agua para el servicio de cuatrocientas personas, a gran distancia en barriles,
lo que ocasiona una considerable pérdida de tiempo y sobre todo, el inconveniente de la salida de
los presos al exterior y la división de la vigilancia de los guardias. Tal inconveniente podría con
facilidad remediarse proveyendo al establecimiento de una pila que surtiese a los baños a la vez que
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a una de las más importantes necesidades del servicio.
He aquí el estado de ella y baja de los reos que han pasado al hospital, como así mismo de los que
han muerto en los meses de mayo hasta diciembre de 1852.
Meses
Alta
Baja
Muertos
Mayo
20
24
1
Junio
9
14
4
Julio
4
10
2
Agosto
8
9
3
Septiembre
20
16
2
Octubre
1
5
1
Noviembre
2
7
0
Diciembre
8
9
1
Mas para proporcionar a S.S. datos más especiales sobre esta importante materia, he dirigido al
medio del establecimiento, cuya conducta recomiendo al aprecio de S.S., las siguientes posiciones a
que responde el informe incluido más abajo.
¿Qué cosas notables o dignas de mencionarse ha observado en el estado higiénico de la Casa
desde mayo hasta el presente mes?
2° ¿Qué enfermedades han predominado?
3° ¿Qué número de informes ha habido mensualmente?
4° ¿Ha notado falta de actividad en el boticario y enfermeros que están bajo sus órdenes?
5° ¿En qué estado encuentra la policía de la casa respecto de la salud?
¿Qué juzga de la calidad y confección de los alimentos, y que de su suficiencia para mantener a
un hombre de trabajo fuerte?
¿Qué medidas juzga conveniente adoptar para evitar las enfermedades físicas y morales de los
detenidos? ¿Se conducen estos con el respeto, moderación y urbanidad que les está mandado para
con sus superiores?
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¿Lleva correctamente la estadística del movimiento de esta Casa para el Hospital? ¿Qué
resultado mensual produce?
9° ¿Cuántos crónicos o incurables se hallan en la Casa? ¿Quiénes son y de que dolencias padecen?
“Señor Superintendente de la Cárcel Penitenciarias.- Santiago Diciembre 29 de 1852.- Cumpliendo
con lo ordenado por U., en su nota del 19 del presente tengo la satisfacción de contestar a V.,
aunque lacónicamente a cada una de las preguntas que en ella se me hacen del modo siguiente:
Que desde el mes de mayo próximo pasado, he observado con placer, la continuación del decidido
empeño y constante laboriosidad con que se pretende llevar a cabo el laudable pensamiento de
mejorar en lo posible la condición física y moral de los infelices presos. Con este fin se hay
mantenido y se mantiene aún más completo aseo en las celdas y talleres cual conviene a la
salubridad general de los retenidos. En consecuencia de esta medida de tanta importancia, como
también de la disminución del hacinamiento de presos que antes por necesidad había, ha
desaparecido uno que otro caso de fiebre maligna que en épocas pasadas se presentaba de tiempo en
tiempo. Igualmente se ha aumentado considerablemente el número de individuos que deben
ocuparse en los talleres, medida que me parece excusado [sic] pretender probar la utilidad moral y
material que de ella reporta el sujeto.
Que las enfermedades más predominantes en el establecimiento son las afecciones del tubo
gastro-intestinal a consecuencia de los desarreglos que constantemente cometen los reos, abusando
de la cantidad de alimentos que introducen en el estómago; como también del ningún régimen que
guardan para hacer uso de ellas, pues comen a diferentes horas del día y no al tiempo de
repartírselas, abuso imposible de remediar.- 3°Que el número de enfermos que por lo regular se
presentan semanalmente, es de ciento cincuenta poco más o menos de los cuales, sólo una tercera
parte lo están verdaderamente los demás son de enfermedades simuladas, con el objeto de conseguir
baja para el Hospital, y otros dieta, con la que más de una vez han especulado, burlando la
vigilancia de los repartidores. Que el individuo que hace de boticario y los demás empleados
anexos a este oficio cumplen exactamente con sus deberes, haciéndose cada día más acreedores a la
consideración de V., notándose en ellos actividad e inteligencia. 5° Qué la cantidad de alimento que
suministra la Casa, es más que suficiente para la nutrición de los individuos; que respecto a la
cantidad, es un poco mejor que la se acostumbra dar en los establecimientos de este género; pero no
es del todo buena. 6°Que una de las medidas higiénicas que pueden tomarse a fin de contribuir a
mejorar aún más la salubridad, es construir baños en cada uno de los triángulos en que están
colocados los galpones de una hondura y tamaño convenientes. Muy subida es la grande influencia
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que estos tienen en el físico y por consecuencia en la moral del hombre. Efectivamente la grande
estención [sic] de la piel, la enorme transpiración que se verifica en la superficie de un modo
insensible y las relaciones simpáticas que las unen con los órganos más importantes de la vida, son
conocidos generalmente y demuestran el interés que debe inspirar los baños destinados a mantener
y restablecer la integridad de sus funciones. La forma y clase de vestidos de los presidiarios, la
escaserespet [sic] de ellos, el poco aseo a que naturalmente están condenados por razón de sus
costumbres y ocupaciones, contribuyen a retener en la superficie del cuerpo varias sustancias
perjudiciales y que reclaman más imperiosamente el uso periódico de los baños. Es uno de mejores
medios para procurar al campo el vigor necesario para resistir a la debilidad que el calor tiende a
introducir en el organismo, es así mismo indispensable a los hombres que trabajan diariamente al
sol y tienen el cuerpo sucio por el calor y el polvo. Nada es más saludable que la costumbre de
bañarse en agua fría una vez a la semana.
Se aumenta la contractilidad muscular, es más vivo el apetito, más fácil la digestión, se completa el
calor del cuerpo, se fortifican las constituciones delicadas y se destruyen una porción de
predisposiciones a que están expuestos los presidiarios con la influencia del agua fría. - Que los
usos se conducen regularmente bien, respetándose como a superior. - El cuadro adjunto
manifestará a V., las altas y bajas que ha habido en el tiempo que V., me indica. Que hay seis
individuos que padecen enfermedad crónica y son los siguientes: Lorenzo Ponce, inválido por no
tener más que una pierna. - José Castro y Juan Reyes padecen de una enfermedad constitucional
crónica o sean serofulos [sic]. Matías Sifuentes, Alejando Venegas y Mateo Carmona, sufren el
de una hernia humbilical, [sic] el 2° y 3° hernia inguinal. Todas estas son incurables en razón de ser
enfermedades crónicas. Es cuanto puedo informar a V., sobre las diferentes preguntas que se ha
servido hacerme, asegurándole es por ahora cuanto se me ha ocurrido. Dios guarde a V. José
Joaquín Aguirre”.
Réstame solo, señor Ministro, consignar una palabra sobre el tiempo de condena y los indultos.
Pienso que el tiempo de condena de un reo a la Cárcel Penitenciaría, no debe bajar de dos años y si
exeder [sic] cuantos los tribunales hallasen conveniente. Dos años es el mínimo del tiempo
empleado para el aprendizaje de un oficio, hasta cierto grado de perfección, y si el pensamiento de
esta institución, es inocular un modo de vivir honradamente a ciertos hombres que por no poseer tal
arte, se abandonan a los crímenes y vicios, claro es que toda continuación por menos tiempo sería
un obstáculo positivo para alcanzar ese objeto. Nada produce pues para el individuo, para la
sociedad, ni para el Estado. Los indultos según el aparato de que los haga acompañar, sirven de
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poderoso estimulo [sic] a la buena comportación [sic] del preso; ellos son la realización de una idea
remota que todos tienen en forma de esperanza, y es por esto que la estimulo vivamente en sus
almas: La intimación de la gracia se hace saber públicamente, en presencia de todos los reos,
convocados para este sólo objeto y con toda la solemnidad posible. Renuncio a detenerme en las
protestas que cada condenado habrá hecho en el fondo de su pecho sobre arreglo de conducta y
resignación después de concluido cada acto de estos en que mi primer cuidado es engastarles [sic]
en la memoria la siguiente fórmula.
El Presidente de la República de acuerdo con el Consejo de Estado en sesión (del tantos de tal mes)
y en consideración a la buena conducta y comportación [sic] del reo N., en el tiempo que lleva de
prisión en esta cárcel, a la moderación, subordinación con que se ha conducido y a la contracción
con que se ha dedicado al oficio que está desempeñando, ha tenido a bien indultar todo el tiempo
que aún le falta para cumplir su condena, mandamos que sea puesto inmediatamente en libertad; y
al dar cumplimiento el Superintendente a esta Suprema disposición, se los manda hacer saber
públicamente para que sirviendo de estímulo a los demás reos, esperen estos iguales beneficios de la
benignidad de S.E., el presidente de la república, siempre que por iguales motivos se hicieren
acreedores a la consideración del Supremo Gobierno.
Tienen sin embargo, los indultos su lado vulnerable por cuanto obran contra la estabilidad de la
pena, fuera del mal moral que generalmente envuelve su naturaleza de ser producidos por el favor o
el empeño. Cuanto posible fuese economizar estos actos, tanto más redindaria [sic] en beneficio del
sistema.
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El cuadro siguiente manifiesta el número de los que han cumplido su condena, y de los que han sido
indultados desde mayo hasta diciembre.
Reos que han
cumplido
Reos que han sido
indultados
Tiempo que le
faltaba
Meses
Años/Meses/días
Mayo
11
1
Junio
1
2
2 / 1 / 22
Julio
6
0
Agosto
1
1
3 / 11 / 28
Septiembre
6
1
6 / 8 / 24
Octubre
7
0
Noviembre
6
0
Diciembre
5
1
1 / 9 / 14
Total
43
6
El interés que tengo en el progreso y adelantamiento de este establecimiento, me constituyen en el
deber de aplaudir las frecuentes visitas con que el Señor Ministro lo ha honrrado [sic]. Ellos no
pueden menos que traerle las ventajas consiguientes con el continuo y minucioso examen del censo
de los asuntos que ocurren en el, de lo que necesariamente resultarán grandes bienes, no sólo al
adelanto y prosperidad de este establecimiento, sino también al de los individuos confinados en él.
Lo que ha fijado más mi atención para llevar adelante la reforma que he explanado [sic], es la idea
de que el corazón humano se rebela, se indigna contra la opresión. No creo que haya quien pueda
persuadirlo por este momento, que el régimen severo y brutal a que los presos han estado sujeto por
largo tiempo, suavizará su corazón y les [sic] encaminará a su reforma moral, ¿Cuál sería pues
entonces el gran objeto, el noble fin de todo sistema penitenciario, se le apartase de la Do [sic. No
se entiende en el original y se encuentra]. del deber cuando por los medios más conformes con la
naturaleza, la razón, la moral, la humanidad y Dios mismo? Dominado por estos principios y
marchando por la senda que ellos no demarcan, creo haber conseguido en este corto tiempo mucho
más que con el empleo de la tortura y degradación que se ejercieron antes de ahora, sin que por esto
el tratamiento haya dejado de ser rígido y vejaroso [sic], a la para que justo y suave. Yo me propuse
desde un principio especular y sacar partido del corazón y de los sentimientos de los presos,
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estimulando los al amor al trabajo como medio de corrección moral provecho para mismos; pero
jamás entró en mi plan el de lacerar su maltrata [sic] sus cuerpos.
Tal es Señor Ministro, el eje principal del sistema que ha producido los resultados que tengo el
honor de elevar a VS en el curso de esta memoria.
Dios que guarde a VS.
Francisco de la Barra.
Conclusiones
Los documentos inéditos son una puerta de entrada para comprender el pasado y visibilizar el
presente. En este archivo presentado, se logra observar la vida de quienes habitaron las rceles en
un Chile que se encontraba dando sus primeros pasos en la vida independiente y que no estaba a
ajeno a las teorías sobre reclusión existente en el mundo. Esto también coincide con otros estudios
de salubridad de la época
(2)
. Además se observan prácticas de salud comunes en diversas áreas
relacionadas con la salud pública
(5)
. En efecto observar prácticas o miradas respecto al
comportamiento de las personas en el sistema penitenciario y especialmente a quiénes estaban a
cargo de ellos nos puede entregar una mirada respecto a la evolución que se tiene respecto a la salud
como concepto integral en población vulnerable y a las estrategias para su reinserción social.
Situaciones que aunque pertenezcan al siglo permiten comprender la evolución que ha tenido el
concepto de salud y los desafíos que el sistema penitenciario debe abordar desde una mirada de
salud integral
(6)
.
Bibliografía
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